lunes, 24 de abril de 2017

SEMILLEROS DE PRIMAVERA (6): GLICINA, WISTERIA SINENSIS

Probablemente se trata de una de las más bellas plantas trepadoras que podemos encontrar en nuestros jardines. 

Sus troncos en forma de parra enredada, y su floración primaveral en tonos azulados y morados la hacen muy apreciada como planta ornamental.

A pesar de su belleza, cabe comentar de esta planta que se trata de una especie venenosa, toda la planta, sobretodo sus semillas y vainas, contienen wisterina, un glucóxido que puede provocar nauseas, diarreas, e incluso la muerte de quien la consume, por lo que hay que tener cuidado con esta planta y poner las precauciones necesarias.

En entradas futuras hablaremos de los cuidados de esta fácil y bella trepadora. En la entrada de hoy nos centraremos en su propagación por semilla. 

Las wisterias pueden multiplicarse por esqueje, por acodo y por semilla, comercialmente lo más utilizado es el acodo pues permite la rápida formación de ejemplares adultos que pueden empezar a florecer dos años después de su plantación, mientras que la multiplicación por esqueje requiere de 3 a 5 años para la primera floración, y con el cultivo a partir de semilla se requieren entre 10 y 15 años para la floración, por ello muchas veces ese último es descartado.

A pesar de ello, la multiplicación mediante semilla resulta el método más económico de obtención de ejemplares de glicina, nos asegura que estarán bien adaptados a nuestro entorno, y nos ofrecen la satisfacción de ver crecer una planta desde semilla.

Para realizar nuestra plantación necesitaremos :

- Semillas de glicina.
- 1 vaso con agua.
- Recipientes de cultivo.
- Grava o arlita.
- Sustrato de cultivo.

Lo primero que hacemos es recolectar nuestras semillas, normalmente entre otoño y primavera bajo las glicinas adultas podremos encontrar multitud de semillas, estas son parduscas, circulares y aplanadas de 1'5-2 cm. de diámetro. Yo prefiero recolectarlas en primavera, ya que es la mejor época para sembrarlas, y así no necesito guardarlas durante meses.

Una vez tengamos nuestras semillas, necesitaremos hidratarlas, esto es, deberán pasar entre 24-48 horas en un recipiente con agua, hasta que  veamos que estén hinchadas y tersas.















Tras esto, prepararemos los recipientes de siembra, yo voy a utilizar vasos de plástico a los que he realizado agujeros en su parte inferior para que sirvan de drenaje, y en su base pondremos grava o arlita y sobre esta rellenaremos de sustrato de cultivo hasta completarlo. 
 










Pondremos unas tres semillas por cada vaso, e introduciremos en la tierra, y regaremos.











Pasados entre una  dos semanas veremos como comienzan a germinar, su crecimiento es enérgico, conforme vayan creciendo ubicaremos en una localización más expuesta al sol.



Regaremos cuando empecemos a notar el sustrato algo seco, y sera necesario trasplantarlas en torno al tercer mes, debido a su rápido crecimiento. A pesar de que puede crecer casi un metro en su primer año, habrá que esperar en tono a 10 años para verla florecer, por lo que es un proceso largo y que requiere paciencia, aunque si que podremos disfrutar de sus hojas densas verdes y brillantes.

Espero que os haya gustado la entrada, si os ha parecido interesante compartir, no dudéis en comentar, un saludo.


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